Probióticos, Usos y Beneficios

Por Héctor Bolaños (hbolanos@me.com)

Generalmente los probióticos se definen como microorganismos vivos que administrados en cantidades adecuadas confieren beneficios a la salud del huésped, de quien los consume. Esta definición que fue propuesta desde 2001, sigue vigente.

Los probióticos se administran en cápsulas, tabletas, soluciones, suspensiones o perlas, con el fin de restaurar la microbiota o flora bacteriana. Los hay para administración oral o vaginal.

En todo el cuerpo tenemos microorganismos que viven con nosotros, algunos en el exterior y otros en el interior. En los intestinos se encuentran viviendo y conviviendo bacterias y levaduras que en conjunto forman la flora intestinal, la cantidad aproximada es de 100 billones de bacterias, de 500 a 1,000 especies diferentes y cuyo peso aproximado es de dos kilos. La cantidad y variedad de bacterias es diferente en cada tramo del intestino.

Existen diferencias significativas entre probióticos y antibióticos. Probiótico significa: a favor de la vida (del latín pro, a favor y el griego bios, vida). Este término contrasta con el de antibiótico, que se refiere a fármacos utilizados para matar o inhibir el crecimiento de bacterias patógenas que ocasionan infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias, leves, moderadas y hasta graves que pueden ocasionar la muerte. Esta diferencia separa a las bacterias buenas de las malas.

Desde hace más de medio siglo se sabe que las bacterias buenas juegan un papel benéfico en la salud de las personas. Entre los probióticos más frecuentemente utilizados destacan los Lactobacillus: acidophilus, casei, reuteri, plantarum, casei GG, delbrueckii, rhamnosus. Los Bifidobacterium: brevis, longum, infantis, animalis y Streptococcus, entre muchos otros.

Se consideran probióticos aquellos que hayan demostrado que proporcionan beneficios concretos en la salud del ser humano por medio de estudios científicos. Por ejemplo, algunos alimentos como el yogurt se consideran probióticos porque existe evidencia de que mejoran la digestión en personas intolerantes a la lactosa; ya que los probióticos incrementan la actividad de la lactasa.

Entre los principales usos de los probióticos destacan su uso para prevenir la diarrea ocasionada por los antibióticos, diarrea por rotavirus, diarrea crónica, diarrea del viajero, intolerancia a la lactosa, síndrome de intestino o colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn), entre otras. También se les ha encontrado efectos benéficos en infecciones urinarias, en la prevención de alergias y problemas respiratorios, así como en vulvovaginitis atrófica que se acompaña de sequedad vaginal.

En México los antibióticos sólo se venden con receta médica. En cambio, los probióticos son de venta libre pues no requieren de receta médica para su venta.

Antes de consumir los probióticos conviene saber que, en la caja, etiqueta o instructivo debe decir para qué sirven (usos o indicaciones) y cómo usarlos (dosis recomendada, instrucciones de uso o modo de empleo). Si esa información no aparece en la caja o etiqueta, consulte a su médico. El sabrá recomendar el mejor probiótico para resolver el problema de salud que se desea tratar.

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